¿Quién es Sammy?
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Si has estado alguna vez en nuestro café, probablemente te hayas preguntado quién es Sammy.
La respuesta corta es: nadie.
Sammy no es el nombre de uno de nuestros perritos ni hay un pequeño Sammy escondido detrás del logo. Sammy es una forma cariñosa de llamar a un samoyedo. Y los samoyedos tienen bastante que ver con que todo esto exista.

Todo empezó con ellos
Antes de que hubiera un café, una carta, una tienda o siquiera un nombre, estaban Haru y Togo.
Vivir con ellos cambió muchas cosas, entre ellas algo aparentemente tan sencillo como decidir dónde pasar el tiempo.
Cuando compartes tu vida con un perro, empiezas a darte cuenta de la cantidad de veces que aparece la misma pregunta: ¿puede venir conmigo?
Un café. Un brunch. Una tarde fuera. Quedar con alguien. Sentarte tranquilamente en algún sitio.
Y muchas veces la respuesta era no.
Sammy empezó, en parte, ahí.
No queríamos crear simplemente un sitio en el que se permitieran perros. Queríamos un lugar pensado desde el principio para compartirlo con ellos. Un lugar bonito, tranquilo y cuidado al que apeteciera ir aunque no tuvieras perrito, pero donde llegar acompañado de cuatro patas fuese lo más normal del mundo.

Y entonces llegó el café
Así nació nuestro pequeño café en A Coruña.
Specialty coffee, matcha, brunch, bubble tea, cosas ricas para humanos… y una carta propia para ellos.
Pero, sobre todo, nació con una idea que sigue siendo probablemente la parte más importante de Sammy: que nadie tenga que quedarse en casa.
Desde entonces han pasado muchísimos peluditos por nuestras mesas. Algunos vienen una vez, otros ya saben perfectamente dónde están nada más cruzar la puerta. Hemos celebrado cumpleaños, visto cachorros crecer, conocido a sus humanos y acabado formando una pequeña comunidad que nunca imaginamos cuando todo esto empezó.
Y en algún momento nos dimos cuenta de que Sammy podía ser algo más que las cuatro paredes del café.

Más allá del café
Porque compartir la vida con ellos no ocurre solamente alrededor de una mesa.
Ocurre durante los paseos, jugando en casa, viajando, celebrando cumpleaños y en todos esos pequeños momentos cotidianos que terminan formando una vida juntos.
Así empezó a crecer la idea de Sammy.
Algunas cosas las hacemos nosotros, como todo lo que sale de nuestra pequeña bakery para perritos. Otras las diseñamos porque son cosas que nos gustaría tener para los nuestros. Y otras simplemente las encontramos por ahí y pensamos: esto tenía que estar en Sammy.
No queremos llenar una tienda de cosas porque sí.
Queremos construir poco a poco una selección de objetos, comida y pequeñas cosas bonitas que tengan sentido en una vida compartida con ellos.

Entonces… ¿quién es Sammy?
Nadie.
Y quizá, un poquito, todos ellos.
El nombre viene de los samoyedos que estuvieron en el origen de esta historia, pero Sammy nunca pretendió ser un perro concreto.
Es el café.
Son las tartas de cumpleaños.
Es un peludito esperando debajo de una mesa mientras su humano termina el café.
Es salir juntos, volver juntos y hacerles hueco en una vida que, al final, también es la suya.
Sammy está hecho para compartir la vida.

